martes, 31 de julio de 2012

La otitis del verano | Noticias | elmundo.es

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INFECCIONES | Oído

La otitis del verano

Dos niños juegan en el borde de una piscina. | Cati Cladera Dos niños juegan en el borde de una piscina. | Cati Cladera
  • Aproximadamente el 70% de los niños la han sufrido en algún momento
  • Muchas veces los síntomas van acompañados de fiebre y malestar general
  • En verano es frecuente el llamado 'oído de nadador' u otitis externa
Empiezan con un dolor en el oído acompañado de un irritante pitido agudo o como si tuvieras algo dentro que te taponara e impidiera escuchar con claridad. A veces viene acompañada de algo de fiebre, supuración y malestar general. ¿Le suena? Aunque de esta situación no se libra nadie, independientemente de la edad que tenga, es una 'vieja conocida' sobre todo de los más pequeños, ya que se calcula que aproximadamente el 70% de los niños han sufrido en algún momento una otitis.

"Puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, pero desde el nacimiento hasta los siete años, más o menos, es el periodo donde más prevalencia tiene. A partir de entonces, la incidencia de las otitis se reduce", indica la doctora Cristina Calvo Rey, pediatra del Hospital Severo Ochoa de Madrid y vicepresidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica.

La otitis más conocida por los pediatras es, sin duda, aquella en la que se inflama o se infecta el oído medio del niño. Algo muy normal que viene relacionado casi siempre con los resfriados y que se da por una infección bacteriana o vírica en las vías respiratorias superiores que se extiende hasta el oído por la trompa de Eustaquio. "Aunque también puede darse por alergias u otros problemas, las que acompañan a un constipado suelen ser muy comunes", asegura esta especialista.

Y si hablamos de resfriados, muchos son los que pensarán en los abrigos y guantes propios del invierno, pero ahora en pleno calor toma prevalencia el llamado 'oído de nadador' u otitis externa.

Oídos húmedos

Cuando llega el verano es difícil sacar a los niños de la piscina o playa, focos de bacterias y hongos que se forman por el exceso de humedad y que pueden dar más de un problema. Entre ellos está la otitis externa, infección del conducto auditivo externo, es decir, de los pequeños tubos que conducen los sonidos del exterior al tímpano.

Como en el resto de estas infecciones, aquí nos encontraremos con un dolor muchas veces intenso, esta vez, con tan sólo tocar el lóbulo de la oreja o cualquier otra parte del pabellón auditivo externo. Además, aunque no suele ir acompañado de fiebre como en el caso de la otitis media, sí son típicos la irritación y la supuración. "Mientras que en la otitis media no tienen por qué darse estos síntomas, sobre todo en el caso de la supuración, en la externa suelen ser habituales y para que al niño no le moleste no queda más remedio que limpiar bien la zona", explica Calvo Rey.

"Todas las infecciones de oído son muy molestas, sobre todo cuando más pequeño es el afectado y no puede explicar exactamente qué le duele, pero afortunadamente en este tipo de otitis los padres tienen un papel fundamental para impedirla", comenta la doctora Calvo Rey.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones de los pediatras la principal es evitar que los conductos auditivos cojan humedad, es decir, "los niños pueden jugar en la piscina a la edad que quieran, pero ni pueden estar todo el día metidos en el agua y, sobre todo, hay que secarles bien los oídos tras el chapuzón", señala esta doctora. Aunque los expertos también avisan: para coger esta infección no hace falta ser nadador, ya que cualquier cosa que dañe el conducto externo del oído, como un eccema o rascarse de forma violenta, pueden llevar a este tipo de otitis.

Pero para evitar una otitis debido a la humedad, los especialistas recomiendan inclinar la cabeza de los más pequeños para secar los oídos, dando ligeros golpes o utilizando difusores de agua marina que limpien la zona de cualquier cuerpo extraño. Sin embargo, los bastoncillos de oídos prefieren que se dejen de lado. "Para mantener una correcta higiene no son necesarios porque empujas bacterias hacia dentro y porque si no vas con cuidado puedes perforar el tímpano del niño", explica Calvo Rey.

"Hay un porcentaje elevado de otitis que se curan sin necesidad de analgésicos, sólo con antibióticos, pero es necesario que al mínimo síntoma de dolor de oídos se vaya al pediatra para que asesore sobre lo que hay que hacer", comenta esta experta. "Normalmente, las otitis son más molestas que graves, pero si ocurren no se pueden dejar como si no pasara nada porque puede producir perforación del tímpano, infecciones más graves como la mastoiditis [infección que se puede diseminar desde el oído hasta el hueso mastoideo del cráneo] o, incluso, sordera permanente", indica.

Para esta doctora, no hay que preocuparse en exceso "por algo tan común como una otitis, pero precisamente que sea tan normal no significa que se pueda curar por sí solo. Lo más recomendable es que un pediatra vea la infección y recomiende la mejor y más rápida manera de que se cure. Seguir el tratamiento, volver si a los tres o cuatro días no está mejor y así hasta que desaparezca", explica.

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